Hace un par de años, los lunes me causaban tal ansiedad, que hasta los domingos en la noche se contagiaban de mal gusto. A partir de las 6 de la tarde de un domingo cualquiera, automáticamente dejaba de disfrutar. Hoy, eso ha quedado atrás. Amo los lunes y los domingos en la noche, han dejado de ser “los enemigos” y han regresado a ser parte del fin de semana.La receta mágica es, como siempre “tomártelo con calma”. Gracias a la flexiseguridad, comienzo a trabajar después del medio día. Sé que es un “privilegio” y uno no siempre puede escoger, pero esta reflexión es para los Jefes, para los que pueden tomar decisiones y apostar por un equipo más productivo, motivado y “agradecido”.
¿Pueden imaginar como un pequeño cambio puede tener tal impacto en la calidad de vida de una persona? Lo ha tenido en la mía y como éste, hay mil ejemplos, mil lunes y tantos casos como empleados haya en una organización. No se trata de estandarizar, se trata de personalizar. Pequeñas negociaciones pueden tener un impacto invalorable y ser beneficiosas para ambos.
Pese a que ahora amo los lunes, no puedo ocultar que los viernes siguen siendo mis días favoritos, pero ese es un tema que ya les contaré luego.

No hay comentarios:
Publicar un comentario